Primeras Prácticas

Tomemos éste trabajo como una aventura o un viaje para descubrirnos. Así como hablamos de mapas anteriormente este será un mapa, pero ya no tanto de un lugar sino de experiencias, es una travesía constante por el mundo de las experiencias que espero la puedan disfrutar.

Vamos a empezar haciendo un poco de contacto con nosotros, por tanto sentiremos la respiración desde la nariz y el pasaje hacia los pulmones. Tomando cada vez más contacto perceptual con ellos según el movimiento en la inhalación y la exhalación.

De a poco iremos tomando consciencia del corazón hasta que aparezca el calor interno que nos hace suspirar y nos da la certeza de vida en el interior de nosotros.

Al lograr esto trasmitiremos esa sensación hacia las extremidades, haciendo que inerve con ello todo nuestro cuerpo. De a poco fijaremos la atención de la energía en nuestras manos y si necesitamos familiarizarnos un poco con ella podemos jugar a hacer una esfera conteniéndola con ambas manos.

Con la respiración buscaremos generar un flujo entre el pecho y las manos de manera que esa fuerza al inhalar se desplace de las manos al pecho y en dirección contraria al exhalar.

¡Oh, se me olvidó mencionar algo importante!!! es preferible hacer este ejercicio en un lugar al aire libre y cerca de árboles. El porqué es importante esto lo vamos a ver en el siguiente paso.

Una vez lograda esa sensación nos acercaremos a un árbol, alguno por el cual sintamos afinidad o que tenga una presencia interesante (imponente), y llevaremos las manos al tronco con el fin de generar esa sensación de respirar la energía, de generar ese dar y recibir.

Por medio de las manos vamos a respirar la energía del árbol y llevarla al centro del pecho y desde allí vamos a reconocer que se siente dentro de nosotros mismos.

Es normal que más de alguno al hacer este ejercicio se emocione y sienta ternura o incluso llegue al llanto, no tanto por tristeza sino por agradecimiento o conexión.

Pero también es cierto que otros no quieren soltarse y generar la conexión con el árbol. La intención del ejercicio es reconocer y soltar las resistencias en el dar y recibir y asemejarse a la fluidez que tienen los árboles.

alb001Ellos por lo generar dan y reciben sin condiciones ni limitaciones, en ellos hay una pureza parecida a la de un bebé. Obviamente no es recomendable hacerlo con un árbol que esté muy enfermo o ya muerto, las sensaciones van a distar mucho de está que he descrito.

Ahora nos vamos a ir familiarizando con la sensación y el siguiente paso es repetirlo varias veces, con diferentes árboles, quizás podamos buscar de diferentes especies, es decir pasar de un olmo a un arce o un pino. Reconocer la energía de una acacia o cualquiera que tengamos a mano en ese espacio verde que hemos escogido. Con cada uno de ellos quizás podamos sentir variantes en el flujo de la energía en él.

Con sus flujos sentiremos que en nosotros la energía se va a distribuir de forma diferente. Por ejemplo, con un álamo por lo general sentimos que se nos estira la columna o que nos conecta más hacía arriba, a diferencia de un sauce, la energía es más relajante y nos puede generar la sensación de tranquilidad. Algunos pueden ser más activos como es el caso de las coníferas y otros más pasivos como el roble.

Incluso, entre más conscientes somos de las energía de los árboles nos daremos cuenta que existen variaciones de uno a otro, aunque sean de la misma especie. Hasta sentiremos más afinidad con alguno en particular.

Si haces este ejercicio con la compañía de otras personas te darás cuenta que cuando dos personas se conectan a un mismo árbol se pueden sentir variaciones en él y así de a poco entrarás en el mundo emocional de las plantas, que por cierto es muy profundo, incluso más que el de nosotros.

Recuerdo que Siddhartha dijo que "hay que respetar la vida", para mi generar esa conexión con la naturaleza es lo que nos hace realmente respetarla y valorarla.

Trata de ir integrando esta sensación a tu diario vivir, observa que tanto das y recibes en la vida cotidiana, no se trata de hacer un examen para definir cuanto lo haces, sino una remembranza, como ir recapitulando tu vida para reconocer esa sensación en todo el cuerpo.

Para hacer esto puedes recostarte en el pasto (si es que lo hay) con la cabeza hacia arriba, los brazos extendidos hacia los lados y las piernas abiertas. Así acostado ve recordando ese dar y recibir y de a poco ve integrándote a la sensación de la tierra, de ser parte.

En caso de aun tengas mucha resistencia para sentir ese flujo de energía, cosa que suele suceder cuando hemos tenido una enfermedad grave y nuestro cuerpo ha perdido fuerza, o somos un poco rígidos de pensamiento, es necesario ir haciendo pequeños masajes, o sino ejercicios físicos atencionales. Poniendo mucho énfasis en la sensación de cada parte de nosotros al hacerlo y acompasando al mismo tiempo la respiración.

También puedes visitar a alguien que te guíe y descubra porque te cuesta hacer una conexión y te pueda recomendar algún tratamiento en especial para que puedas fluir con más naturalidad.

Es hora de seguir con la aventura con nuestros amigos, los árboles...

Ahora ya no solo usa las manos para conectarte con un árbol, sino que abrázalo, coloca tu pecho directamente sobre él y siente la conexión que se establece contigo. No se trata de un descargar, sino de un compartir.

Cierra tus ojos y lleva tu mirada hacía el pecho, siente en lo profundo lo que te motiva, permite que esa sensación llegue al árbol.

Puedes empezar a sentir calor o incluso puedes sentir una luz dentro del pecho. Esa sensación es lo que buscamos con este ejercicio.

Suéltalo pero sigue manteniendo la conexión con él, como si fuera parte de ti. Da un par de pasos para atrás, extiende los brazos hacia los lados y la palma de las manos en dirección del árbol. Si quieres puedes abrir los ojos o puedes mantenerlos cerrados y simplemente siente ese lazo de conexión.

Trata de ir percibiendo su atmosfera, si quieres puedes alejarte de él y volver las veces que necesites para saber diferenciar la sensación que produce a su alrededor. Saliendo y entrando en su campo.

Vayamos a un paso más interesante... ahora si encuentras un árbol que tenga ramas bajas o tienes la suficiente agilidad trata de subirte en él, siente el movimiento de las ramas en tu cuerpo. Por algo se dice que tenemos un pasado animal. Jejejeje...

Bueno en ese estado más allá de la agitación que puede haber en el corazón trata de percibir las emociones internas que se producen estando en ese lugar. Hay una parte allí del niño que aun disfruta de andar colgado entre las ramas.

Inunda todo tu cuerpo en ese estado e incluso deja que alimente tu pensamiento y toda tu consciencia.

Ahora démonos un descanso de los ejercicios y veamos un poco de comerciales...

Jejeje, es una broma, pero en realidad trata de repetir estos ejercicios no solo en un mismo día sino en varios para que puedas familiarizarte con la sensación de conexión antes de seguir con lo que viene.